La muerte de un número inusualmente elevado de crías de ballena franca austral genera preocupación en Puerto Madryn y Península Valdés, mientras distintos equipos científicos trabajan para determinar qué está ocurriendo durante la actual temporada.
Los registros preliminares dan cuenta de una mortalidad de ballenatos superior a la observada habitualmente y el fenómeno ya es analizado por especialistas del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, organismos provinciales y diferentes instituciones científicas.
Según la información conocida hasta el momento, en los estudios realizados sobre algunos de los ejemplares se detectó la presencia de Erysipelothrix, una bacteria que puede encontrarse naturalmente en ambientes marinos y que puede provocar enfermedades graves en cetáceos.
Sin embargo, la investigación continúa abierta.
La detección de la bacteria no permite por sí sola explicar por qué se produjo el episodio ni determinar todavía todos los factores que podrían estar relacionados con las muertes.
Una temporada que encendió las alarmas
Lo que particularmente llamó la atención de los especialistas es la cantidad de crías afectadas.
El Instituto de Conservación de Ballenas recordó que Península Valdés ya atravesó otros períodos con una elevada mortalidad de ballenatos. En 2012, por ejemplo, fueron contabilizadas 113 crías muertas, un registro extraordinario para la población de ballena franca austral.
Los datos de 2026 todavía son preliminares y deberán ser consolidados para establecer la verdadera dimensión del episodio.
Los investigadores realizan necropsias, toman muestras de los animales encontrados y estudian también las condiciones ambientales de los golfos Nuevo y San José.
El objetivo es determinar si existe un patrón común y comprender qué factores pudieron favorecer la aparición o gravedad de posibles infecciones.
¿Qué se sabe sobre la bacteria?
La bacteria bajo estudio no es completamente desconocida para los investigadores de la región.
Existen antecedentes de detección de Erysipelothrix rhusiopathiae en ballenatos de Península Valdés. Un trabajo realizado sobre ejemplares examinados durante la temporada 2013 encontró la bacteria en lesiones asociadas a ataques de gaviotas.
Aquella investigación señaló que las heridas podían funcionar como una posible puerta de entrada para microorganismos, pero no estableció que los ataques de las aves fueran la causa de muerte de los animales.
Por eso, los especialistas mantienen cautela frente al episodio actual.
Determinar qué está provocando la mortalidad requerirá integrar los análisis de los ejemplares muertos con estudios ambientales y el seguimiento sanitario de las ballenas que actualmente permanecen en la zona.
Qué hacer ante el hallazgo de una ballena
Desde el Instituto de Conservación de Ballenas solicitaron que quienes encuentren una ballena varada, ya sea viva o muerta, no se acerquen ni intenten tocarla.
También recomendaron mantener alejadas a las mascotas y evitar cualquier contacto con los ejemplares.
La aparición de ballenatos muertos en plena temporada vuelve a colocar la atención científica sobre uno de los principales símbolos naturales de Puerto Madryn y Península Valdés.
Mientras avanzan los estudios, todavía queda una pregunta central por responder: qué está provocando una mortalidad de crías que este año aparece por encima de los registros habituales.
Fotografía: Maximiliano Jonas



